EN TEATRO A MIL ALEJANDRO JODOROWSKY PRESENTA “EL GORILA”
Fechas: 4 al 9 de enero
Horario: 21.00 horas
Sala / Lugar: GAM, Sala A2
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“Para los humanos, el sitio del mono es en la jaula. Pues bien, si así era, ¡dejaría de ser un mono!” Así se expresa este gorila arrancado a su selva africana para ser expuesto en un zoológico, cuando por fin encuentra una manera de salir de su encerramiento: aprendiendo a hablar y a comportarse como un humano, se volverá un fenómeno de music-hall e integrará en la sociedad de los hombres… Más allá de lo que imaginaba. En esta adaptación del Informe a una academia de Kafka, Alejandro Jodorowsky hace hincapié en el humor del autor checo y subraya la tragedia del gorila como la de todos aquellos que, por encontrar su lugar y ser aceptados en este mundo, deben plegarse a ser “un otro” que ellos mismos.
El gorila es la culminación del encuentro artístico entre Alejandro y Brontis Jodorowsky, padre y e hijo al servicio del teatro como medio para acceder a la conciencia, ofreciendo una mirada cáustica a la vida moderna y sugiriendo que la libertad está fuera del modelo de éxito impuesto por la sociedad.
Dice Alejandro:”En mi juventud, cuando como un gusano encerrado en su capullo, mi mente se retorcía dolorosamente tratando de abatir todos sus límites para convertirse en una mariposa invisible e infinita, leí el cuento de Kafka “Informe para una Academia”. Esas escasas páginas me demolieron toda esperanza: me sentí en la Tierra como una semilla estéril. No es por azar que ese cuento parece inconcluso: el gusano allí se pudre sin nunca escaparse echando alas. El simio kafkeano es una víctima total. Me pareció que Kafka no le daba la oportunidad a su mono de expresarse, insurreccionarse, triunfar haciéndose consciente que la felicidad consiste en ser lo que uno es y no lo que los otros nos obligan a ser. Completando entonces ese escrito base, creé un monólogo teatral que muestra el despertar de una mente. En cierta manera, yo, hijo de emigrantes ruso-judíos varados en Chile, padecí en mi niñez el rechazo de una sociedad que nos veía diferentes, palabra para ellos simbólica de nocivos. Es dramático el esfuerzo de integrarse, habiendo cortado nuestras raíces, en un mundo que nos tolera pero desprecia. De esto habla El Gorila… Me concierne tanto esa historia que sólo pude entregársela a mi hijo Brontis, a quien arrastré en su infancia de país en país, repitiéndole “Tu patria son tus zapatos”. ¿Pueden trabajar en paz un hijo y su padre? En este caso sí. Nos concernía tanto el tema que nos fundimos el uno en el otro. Cuando al final creamos la escena donde el mono realiza su insurrección, nos tomamos en brazos y pensamos, llorando, en nuestros antepasados, un árbol genealógico de tristes pero esforzados gorilas.”
Brontis Jodorowsky trabajó durante siete años con el Théâtre du Soleil, donde recibió las enseñanzas de Ariane Mnouchkine. “A menudo, ella nos recordaba que ‘actuar es dar forma a las pasiones’, y nosotros hacíamos un montón de improvisaciones con música antes de entrar al texto. Algunos años antes de eso, temprano en mi formación como actor, las horas de intenso trabajo con mi primer maestro Riszard Cieslak estuvieron dedicadas a despertar el cuerpo como vehículo del imaginario íntimo. Sin la precisión del cuerpo, el texto perdía interés. Y antes aún, en mi infancia, Alejandro me enseñó los fundamentos de la mímica, ese arte silencioso que muestra lo invisible, que él mismo había aprendido con Etienne Decroux y Marcel Marceau. Este Gorila se reveló ser en el punto donde estas exploraciones se cruzaban, al servicio de un texto que encontramos a su vez cómico y conmovedor; la historia, similar a la de un actor, de un ser que poco a poco adquiere el habla y gracias a ella encuentra el camino de su libertad. Es conocida la ambigua la relación que Kafka tenía con su padre. Pero menos se sabe que entre sus primeros textos se encuentran cortas obras de teatro, que él mismo actuaba para su familia. Me gusta imaginar que, cerca de cien años más tarde, su texto llevado al teatro fue el marco de una relación padre/hijo aplacada, al servicio del arte.”.
ALEJANDRO Y BRONTIS JODOROWSKY / CREADORES
Alejandro Jodorowsky nació en Tocopilla, en 1929. En 1942 se trasladó a Santiago, donde trabajó como payaso de circo y marionetista. En 1955 viajó a París, donde estudió con Marcel Marceau, estrechando lazos con Roland Topor y Fernando Arrabal, junto a quienes fundó en 1962 el Movimiento Pánico. Como parte del grupo, Jodorowsky escribió varios libros y obras de teatro, dedicándose a fines de la década a dirigir cientos de montajes vanguardistas en París y México. En 1971 se estrenó
El topo, película escrita y dirigida por él que se convirtió en un clásico de culto, al igual como sucedió con
La montaña sagrada (1973). A comienzos de los 80 se asoció con Moebius y otros artistas para crear tiras cómicas y novelas gráficas, además de continuar su labor de novelista. Volvió al cine con
Santa sangre (1989), aclamada por la crítica internacional. En los últimos años, Alejandro Jodorowsky se ha dedicado a la práctica de la psicomagia, y actualmente está realizando una película autobiográfica de su vida en Chile y sus años en México.
Brontis Jodorowsky nace en 1962 y empieza su carrera de actor a los 7 años, en el cine (El Topo y La montaña sagrada, de Alejandro Jodorowsky; Pubertinajes, de Pablo Leder; El muro del silencio de Luis Alcoriza – premio « Diosa de plata » mejor actor infantil en 1974 en México). Se instala en Francia en 1979, donde ha desarrollado su carrera tanto de actor para el teatro (con directores como Ariane Mnouchkine, Irina Brook, Lukas Hemleb, Bernard Sobel, Simon Abkarian…), la televisión y el cine (próximamente en Táu de Daniel Castro-Zimbrón), que como de director para el teatro y la opera (Pelléas et Mélisande en 2008 y Rigoleto en 2011). Tras Opera pánica (2001) y El sueño sin fin (2006), EL GORILA es su tercer colaboración con su padre.



