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Aptitudes y actitudes esenciales para el emprendedor

El emprendimiento es una palabra que ha estado de moda últimamente. Se ha repetido en varios medios de circulación nacional la idea de lo importante que es emprender, innovar, y como el Estado ha estado jugando un papel protagónico en apoyar a las pequeñas y medianas empresas. ¿Qué ayudas existen para quien desea emprender? ¿Qué consejos podemos tomar en cuenta cuando estemos pensando en apostar por algún proyecto en particular? ¿Existen alternativas de financiamiento para facilitar el emprendimiento? En este artículo repasaremos algunos conceptos claves que nos permitirán tener la mente clara al planificar nuestro proyecto de negocio.

1º: Nadie nace siendo omnisapiente

Y esa es una afirmación más que cierta. El primer error que podemos cometer es pensar que cierto consejo nunca nos va a aplicar o simplemente no tomarlo en cuenta porque lo consideremos irrelevante. Si bien es cierto que nacemos con algunos talentos para desempeñar ciertas labores de forma más sencillas que otras, el emprendedor en sí es una sumatoria entre un fabricante, un contador, un comerciante y un administrador de un grupo humano. Es poco probable que alguien, de forma innata domine todos esos campos profesionales. Es ahí, en ese momento en que conocemos nuestra limitación, cuando debemos aceptar el consejo y pensar cómo nos ayudará a ahorrar tiempo y dinero.

2º: El propósito de un emprendimiento no es únicamente ganar montañas de dinero

Es importante desarrollar una vocación de empresario, desde el inicio del proyecto, desde que trazamos las primeras líneas. ¿Por qué es importante esto? Porque nuestra motivación para trabajar y superar los obstáculos dependerá en gran manera de que sintamos aprecio por nuestro trabajo en la empresa, y de que transmitamos ese mismo aprecio a quienes formarán el equipo de trabajo con nosotros. De esa forma, cuando surjan problemas, haremos lo posible por solucionarlos y nuestro primer impulso no será tirar la toalla.

3º: Encontremos el equilibrio entre enfocarse y supervisar

¿Qué implica enfocarse? Implica recordar que el propósito del negocio es vender el producto, hacerlo interesante, incluir nuevas ideas y mejorar los procesos productivos con el propósito de vender más. Para efectuar esto de manera más holgada y focalizada, es altamente recomendable que los procesos secundarios se deleguen o se externalicen en la medida posible, con el propósito de enfocar nuestros esfuerzos en la venta y la post venta. Lo anterior sin dejar de supervisar el correcto desempeño de todos los procesos productivos. En resumen, encontrar el equilibrio entre enfocarse y no desentenderse de todo.

4º: No estamos solos en el “universo”

Conocer la competencia es vital para el desarrollo de nuestro proyecto. ¿Puedo aprender algo de la forma en que llevan sus negocios otras empresas de igual o mayor tamaño? ¿Hay algún aspecto en el cual podría yo innovar para introducir algo fresco al mercado? Es vital que conozcamos a quienes van a la par o más adelante que nosotros para que tracemos un plan de acción realista.

5º: Es mejor salir a cazar que ser carroñero

Cuando se trata de emprender, la ley del mínimo esfuerzo es la toxina más corrosiva que existe, y puede dañar hasta el proyecto más formidable que nos planteemos. No caigamos en el error de esperar que los clientes vengan a nosotros. Tomemos la iniciativa y utilicemos todos los canales informativos a nuestra disposición. ¿El problema son los fondos? Puedes publicitar tus productos o servicios de forma gratuita a través de varias redes sociales.

6º: Contrata sólo lo que puedas pagar

Un principio básico que debe regir todas las decisiones que tomemos en el ámbito financiero y de gastos. Si tu empresa no tiene volumen todavía para contar con un trabajador más en tu equipo, para que se encargue de un área concreta que necesita apoyo, subcontrata ese servicio hasta que puedas pagar a un empleado propio. De esa forma, abaratarás costos en esa área en particular. La clave es saber exactamente cuáles son los recursos humanos que necesitas en cada área. Es muy importante saber distinguir un aumento temporal de producción con una necesidad a largo plazo de tu empresa.

7º: Constituye un equipo que comparta tus valores y tu actitud hacia el trabajo

Puede sonar un poco utópico, pero dentro de lo posible es mejor contar con trabajadores proactivos, con sentido de trabajo en equipo. La imagen que transmites como emprendedor y como capitán de este barco influirá en la actitud de los distintos actores hacia el proceso productivo. Un líder que valora el trabajo, que estimula a sus trabajadores y que mantenga en sus mentes el objetivo de la empresa les ayudará a fijar objetivos personales. Una buena costumbre es realizar reuniones de pauta con tus trabajadores, para delinear labores, encomiar buenas actitudes, incentivar la sana competencia y ajustar las clavijas cuando algo no marcha bien.

El considerar estos aspectos nos dará un boceto básico de lo que implica planificar un proyecto de negocio y nos ayudará a conocer las aptitudes esenciales que nos ayudarán a construir, a largo plazo, una plataforma que nos dará tranquilidad a nosotros, y a nuestros empleados.

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