El próximo lunes 12 de mayo, a las 8:30 horas, está programada la audiencia de formalización de Catalina Pérez, diputada desaforada y exintegrante del Frente Amplio. Esta esperada sesión judicial se llevará a cabo en el Juzgado de Garantía de Antofagasta, donde la Fiscalía Regional presentará las pruebas que respaldan la acusación en su contra. Pérez se encuentra bajo la lupa de la justicia debido a tres cargos específicos relacionados con fraude al Fisco, enmarcados dentro de la investigación sobre la controvertida organización Democracia Viva, que ha generado un fuerte impacto en el ámbito político y social del país.
La jueza Claudia Campusano, a cargo del caso, se ha mostrado contundente al advertir que los involucrados que no se presenten a la audiencia sin una justificación válida se enfrentarán a serios impedimentos legales, incluyendo la posibilidad de ser llevados por la fuerza pública. Además, estos ausentes podrían tener que asumir los costos procesales del proceso, así como enfrentar posibles sanciones adicionales. Este llamado a la responsabilidad resalta la seriedad con que la justicia chilena está tratando las acusaciones de corrupción que han salpicado a varios políticos en la región.
Según la Fiscalía, Catalina Pérez jugó un rol clave en la firma de tres convenios entre la extinta Fundación Democracia Viva y la Seremi de Vivienda de Antofagasta. Estos convenios, establecidos en un contexto donde se buscaba mejorar la infraestructura y servicios de vivienda en la región, son ahora objeto de investigación por considerarse que fueron concebidos bajo premisas fraudulentas y carentes de los requisitos legales necesarios para la obtención de recursos públicos.
Junto a Pérez, otros implicados en este caso son su expareja Daniel Andrade, el exjefe de gabinete Carlos Contreras y la exencargada territorial Paz Fuica. La Fiscalía ha alegado que estos individuos colaboraron activamente en maniobras que facilitaron a la Fundación obtener fondos públicos sin cumplir con los criterios establecidos, lo cual ha avivado el debate sobre la transparencia en la gestión pública y la rendición de cuentas de los funcionarios del Estado.
Este caso ha captado la atención de la opinión pública, reflejando un creciente descontento con la corrupción en el sistema político chileno. A medida que la audiencia se aproxima, la presión aumenta para que se esclarezca la verdad detrás de las acusaciones, y se puedan implementar medidas que aseguren la integridad de los fondos públicos. La situación se ha convertido en un tema candente en los medios de comunicación y entre los ciudadanos, quienes siguen de cerca el desenlace judicial de esta delicada investigación.









