La comunidad judía de Chile ha expresado su rechazo contundente a las recientes declaraciones del Presidente Gabriel Boric respecto a la situación en Medio Oriente. En un comunicado, señalado por su contenido crítico, la comunidad destacó que las afirmaciones del mandatario evidencian un «preocupante desconocimiento del conflicto» y una visión sesgada que ignora la responsabilidad directa de Hamás en el inició de la guerra. Este rechazo a las declaraciones se basa en la necesidad de promover un entendimiento claro de los hechos, así como una crítica hacia el uso de términos denostativos que, según la comunidad, son impropios del cargo que ocupa Boric.
El comunicado de la comunidad judía subrayó que las negociaciones de alto el fuego, que se desarrollaron como parte del proceso, eran claras en sus objetivos: el cese de hostilidades, el desarme de Hamás y la liberación de los 59 rehenes. Sin embargo, según el comunicado, las propuestas fueron rechazadas por el grupo terrorista, que demostró su voluntad de perpetuar el conflicto en lugar de buscar una resolución pacífica. La comunidad assertó que la guerra podría concluir de inmediato si Hamás decidiera liberar a los prisioneros y depusiera sus armas, enfatizando que la intransigencia del grupo es un obstáculo para cualquier intento legítimo de paz.
La postura crítica de la comunidad también se extendió al comunicado emitido por la Cancillería chilena. En su opinión, el documento carece de la condena clara necesaria hacia Hamás y, en cambio, promueve una narrativa que distorsiona la realidad del conflicto, contribuyendo a la polarización de un tema ya de por sí delicado. Esta falta de claridad y firmeza, según lo afirmado, no solo es un desliz diplomático, sino que también alimenta el antisemitismo en el país, lo que preocupa enormemente a la comunidad judía.
Particularmente alarmante fue la crítica hacia las expresiones usadas por el Presidente Boric, quien se refirió a algunos actores del conflicto como «chacales». Esta elección de palabras ha sido considerada por la comunidad judía como un insulto innecesario que demuestra un doble estándar en la retórica presidencial, dado que en situaciones comparables no se han utilizado términos similares. Esto plantea interrogantes acerca de la adecuación del lenguaje y las implicancias de tales comentarios en la búsqueda de un ambiente de diálogo y entendimiento.
Finalmente, la comunidad judía instó al Gobierno chileno a asumir un rol más activo y responsable en la promoción de la paz en la región, sugiriendo que una verdadera preocupación por la vida de los civiles en Gaza debería implicar un llamado a la eliminación de la organización terrorista Hamás, que, aseguran, condena a su propia gente a un ciclo interminable de sufrimiento. La comunidad concluyó su declaración lamentando que el Gobierno de Chile se posicione, una vez más, en el lado equivocado de la historia, deseando que se convierta en un articulador genuino de la paz en lugar de perpetuar narrativas que generan divisiones.









