En Chile, el panorama para las pequeñas y medianas empresas (pymes) es preocupante, ya que un asombroso 80% de ellas cierra antes de alcanzar los cinco años de operación. Esta alarmante estadística, proporcionada por Sercotec y Corfo, revela la existencia de errores comunes y evitables que se repiten constante y sistemáticamente entre los emprendedores. Desde apostar por un capital insuficiente hasta la confusión entre finanzas personales y empresariales, estos deslices no son simplemente cartas malas en el juego, sino fallos en la planificación que, si se abordan adecuadamente desde el comienzo, podrían cambiar drásticamente la suerte de los emprendedores chilenos.
Uno de los errores fatales más citados es la subestimación del capital necesario. Muchos emprendedores, como el caso de María, cometen el error de calcular únicamente los costos iniciales y los primeros meses de funcionamiento, sin tener en cuenta que el flujo de efectivo real puede tardar entre seis y nueve meses en estabilizarse. Este fenómeno puede resultar en una falta de recursos para cubrir gastos esenciales como sueldos y arriendos, llevando a un inevitable cierre. La recomendación clave es asegurarse de contar con al menos seis meses de presupuesto operativo junto con un fondo de reserva adicional.
Otro error común es la mezcla de las finanzas personales con las empresariales, lo que genera un caos contable y dificulta la visibilidad real del negocio. Este mal enfoque no solo complica la deducción de impuestos, sino que también puede resultar en el pago excesivo de impuestos debido a la falta de documentación formal. La solución es clara: desde el inicio, establecer cuentas bancarias y tarjetas de crédito separadas para la empresa, lo que facilitará una gestión financiera más ordenada y efectiva.
Además, el desconocimiento del punto de equilibrio puede llevar a las pymes a operar en números rojos sin darse cuenta. Muchos emprendedores creen que al generar ventas están asegurando su éxito, cuando en realidad podrían estar por debajo de este balance crítico, como ocurrió con un empresario que, a pesar de vender 110 unidades, enfrentaba una pérdida mensual. Por lo tanto, es vital que los emprendedores comprendan y calculen su punto de equilibrio para evitar cerrar sin haberlo previsto.
Finalmente, la sobrecarga de tareas que lleva al emprendedor a intentar manejar todos los aspectos de su negocio por cuenta propia puede resultar infructuosa y costosa. A menudo, la falta de ayuda especializada les impide enfocarse en el crecimiento estratégico del negocio. Contratar un contador o externalizar ciertas operaciones puede no solo ahorrar tiempo, sino también evitar errores costosos a largo plazo. La conclusión es simple: el 80% de las pymes cierra no por falta de talento, sino por errores evitables que deben ser abordados con planificación y asesoramiento adecuado desde el principio.









