El mercado financiero se muestra escéptico respecto a la proyección del Banco Central de una inflación anual del 3,6% para el año 2025. Según un informe publicado por La Tercera, basado en datos de la consultora Consensus Forecasts de febrero, los expertos ahora anticipan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerrará el año en un 3,9%. Esta revisión al alza se ha consolidado tras cuatro meses consecutivos de ajustes en las expectativas, que han escalado desde una proyección inicial de 3,4% en octubre del año pasado hasta el actual 3,9%. Este cambio refleja una creciente preocupación en el mercado sobre la trayectoria inflacionaria en el país.
El aumento en las proyecciones de inflación se atribuye principalmente al notable incremento de precios registrado en enero, cuando el IPC experimentó una variación mensual de 1,1%. Esta cifra representa un ascenso considerable, llevando el IPC anual a un 4,9%, el nivel más alto desde octubre de 2022. Así, los analistas subrayan que esta tendencia no solo se aleja de la meta del Banco Central, que busca mantener la inflación en torno al 3%, sino que también sugiere que el entorno económico podría ser más complejo de lo anticipado.
Las expectativas del mercado habían contemplado un aumento del IPC de enero en un rango de entre 0,7% y 1%, siendo el elevado costo de la electricidad el principal factor detrás de esta alza. En este sentido, el IPC de energía reportó un aumento mensual del 4,6%, mientras que el IPC de alimentos creció un 0,4% en el mismo período. Este desbalance en los precios, especialmente tras el descongelamiento de las tarifas eléctricas, está afectando a los consumidores de manera significativa, ya que las cuentas de luz han aumentado aproximadamente un 55% en el último año.
El impacto de esta inflación creciente ha llevado a los economistas a prever que el Banco Central adoptará un enfoque más cauteloso en su política monetaria. De acuerdo con las proyecciones actuales, se espera que la Tasa de Política Monetaria (TPM) se mantenga en un 5% en la próxima reunión programada para el 21 de marzo, y que esta misma tasa se mantenga en mayo. Este escenario refleja un cambio en la estrategia del Banco Central, que deberá manejar con delicadeza el equilibrio entre la inflación y el crecimiento económico.
En resumen, la reciente tendencia alcista en las proyecciones de inflación ha generado incertidumbre en el mercado y plantea desafíos significativos para el Banco Central. A medida que los precios continúan aumentando, se hace más evidente la necesidad de una respuesta efectiva y oportuna que no solo contenga la inflación, sino que también promueva la estabilidad económica en un contexto de creciente presión sobre los consumidores.









