Dado que un 80% de la red de distribución eléctrica en la Región Metropolitana es aérea, las interrupciones del suministro eléctrico a menudo tienen su origen en la vegetación. Este problema aumenta con las condiciones climáticas extremas que han caracterizado los últimos años, las cuales han provocado caídas de árboles y ramas en las líneas eléctricas. Para enfrentar estos desafíos, Enel Distribución ha implementado un plan de manejo de arbolado que busca prevenir y mitigar los riesgos asociados, especialmente durante el invierno, asegurando la continuidad del suministro para miles de hogares.
Como parte del plan, Enel ha puesto en marcha inspecciones aéreas utilizando helicópteros y drones equipados con tecnología de última generación. Los sensores RGB permiten obtener imágenes de alta resolución que identifican de manera precisa las áreas de la red eléctrica que requieren atención. Por otro lado, la tecnología LiDAR ayuda a medir la distancia entre la red eléctrica y la vegetación circundante. Con estos datos, se establecen acciones preventivas, como la poda de árboles que, por su altura y proximidad, podrían amenazar la red eléctrica.
Francisco Messen, gerente de Operación y Mantenimiento de Enel Distribución, ha comentado que «nuestro plan preventivo de poda es fundamental para disminuir los cortes de suministro, especialmente en invierno». Con la intensificación de estos trabajos en los últimos meses, la empresa se prepara para afrontar los retos que presenta el cambio climático, buscando proactivamente reducir el impacto de fenómenos naturales sobre la infraestructura eléctrica.
Conforme a la normativa vigente, las empresas distribuidoras tienen la responsabilidad de asegurar el estado óptimo de la infraestructura, lo que incluye la manutención de la vegetación que se encuentra bajo y en las cercanías de las líneas eléctricas. Los municipios también juegan un papel crucial, ya que son responsables de la poda de los árboles que, situados en propiedad privada o en la vía pública, podrían representar un peligro para el tendido eléctrico. En este sentido, Enel Distribución colabora activamente con los municipios para establecer estrategias de prevención y intervención.
El proceso de poda implica una cuidadosa evaluación del estado fitosanitario de los árboles, permitiendo definir intervenciones apropiadas, que se realizan en diferentes etapas y ciclos. La correcta ejecución de estas labores es vital para no afectar negativamente la salud de las especies arbóreas e implica técnicas específicas que evitan el crecimiento futuro hacia las líneas eléctricas. Además, las cuadrillas de Enel están capacitadas en seguridad, asegurando el uso de equipos adecuados y medidas de protección durante las labores de poda, contribuyendo así a la seguridad tanto de los trabajadores como del entorno.









