Recientemente, el gobierno chileno promulgó la Ley de Subsidio al Dividendo, una iniciativa que busca reactivar el mercado inmobiliario en un contexto económico complicado, caracterizado por el aumento de tasas de interés y una inflación persistente. La ley tiene como objetivo facilitar el acceso a la vivienda, permitiendo que más familias puedan adquirir viviendas nuevas de hasta 4.000 UF. Esta normativa surge en un momento en que muchos hogares enfrentan dificultades para acceder a créditos hipotecarios, una tendencia que ha llevado a que el mercado inmobiliario presente un alto inventario de propiedades disponibles.
La nueva legislación contempla la disponibilidad de 50.000 subsidios para quienes contraten un crédito hipotecario en 2025 con la finalidad de adquirir una propiedad nueva. Se espera que este subsidio reduzca el costo de los dividendos mensuales y anime a los potenciales compradores a tomar decisiones más rápidas en un mercado que aún muestra tasas por encima de los niveles anteriores a la pandemia. La reacción del mercado ha sido cautelosa, y algunos expertos consideran que esta medida será un alivio temporal para un sector que ha visto descensos en la demanda.
El subsidio al dividendo se traduce en una reducción de 0,60 puntos porcentuales en la tasa de interés del crédito hipotecario, lo que representa una disminución considerable. Por ejemplo, si un banco ofrece una tasa del 5%, con esta ayuda se reduciría a un atractivo 4,4%. Esta disminución se acompaña de una garantía que varía entre 5 y 15 años, lo que tiene como propósito convencionar a las instituciones financieras para que bajen aún más las tasas y faciliten el acceso a los créditos, según expertos en finanzas, como Jorge Berríos.
Durante las próximas semanas, se prevé que la ley sea reglamentada, permitiendo que los ciudadanos accedan automáticamente al subsidio siempre que cumplan con los requisitos establecidos. Los interesados deberán solicitar su crédito hipotecario e indicar que quieren que se les considere para este beneficio. En este sentido, Berríos aconseja utilizar simuladores de crédito disponibles en los bancos y la Comisión para el Mercado Financiero, lo que puede facilitar la comparación entre ofertas bancarias y maximizar los beneficios del subsidio.
A pesar de la esperanza que genera esta medida, expertos como Brito y Truffa han señalado que el subsidio a la tasa del dividendo no aborda problemas estructurales del acceso a la vivienda. La creciente distancia entre los salarios y los precios de los inmuebles está creando una brecha que se hace más evidente cada año. Además, algunos analistas critican que la ley parece beneficiar a las constructoras más que a los compradores, destacando la fuerte influencia de grupos sectoriales en su formulación. La efectividad del subsidio será testigo de su capacidad de generar un impacto duradero durante el año 2025 y más allá, siempre que se implementen políticas que aborden las raíces del problema habitacional.









