En casi todos los proyectos de energía del país, y especialmente en Chiloé, las preocupaciones sobre agua, salud y el modo en que se construyen las obras aparecen antes incluso de que partan las faenas.
No es casual: se trata de temas sensibles, vinculados a la vida cotidiana, a la protección de ecosistemas únicos (como las turberas y humedales del sur) y a dudas históricas sobre el efecto de las líneas de alta tensión en la salud.
Desde Transelec, empresa responsable del proyecto Tineo-Nueva Ancud, señalan que muchas de esas inquietudes se han transformado en mitos que vale la pena revisar con calma, a la luz de los estudios ambientales, la normativa vigente y las respuestas que se han puesto a disposición de la comunidad.
Fuentes de la empresa señalan que el objetivo es que las personas puedan formarse una opinión informada sobre el proyecto, diferenciando entre riesgos reales y afirmaciones que no tienen respaldo técnico.
¿Qué es Tineo-Nueva Ancud?
Tineo-Nueva Ancud es una nueva línea de transmisión de alta tensión entre las subestaciones Tineo y Nueva Ancud, mandatada por el Ministerio de Energía para reforzar el suministro eléctrico de la Región de Los Lagos y en especial de Chiloé.
El proyecto fue evaluado mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que incluyó análisis específicos sobre agua, suelos, turberas, ruido, campos electromagnéticos, medio humano y patrimonio cultural, entre otros componentes.
A continuación se presentan algunos de los mitos más frecuentes y lo que dicen los estudios oficiales y la evidencia disponible.
Mito 1: “Las líneas de alta tensión podrían producir enfermedades en las personas”
Un temor recurrente es que los campos electromagnéticos (CEM) generados por la línea Tineo-Nueva Ancud puedan causar cáncer u otras enfermedades graves en quienes viven cerca del trazado. Este mito se ha repetido en distintos proyectos eléctricos y suele basarse en información incompleta o desactualizada.
En su sección de preguntas frecuentes, Transelec recuerda que la evidencia científica revisada por la Organización Mundial de la Salud no confirma que la exposición a campos magnéticos de baja frecuencia –como los que producen las líneas de alta tensión que cumplen la normativa– cause daños comprobados a la salud.
El proyecto se diseña y opera bajo límites de exposición establecidos por la Norma Técnica de Seguridad y Calidad de Servicio, que garantizan que los niveles de campo eléctrico y magnético se mantengan por debajo de los valores de referencia internacionales.
Mito 2: “El ruido de la línea podría ser constante y molesto”
En días de lluvia o neblina es posible percibir un zumbido en algunas líneas de transmisión, asociado al llamado “efecto corona”. En Chiloé, donde los días húmedos son frecuentes, existe el temor de que Tineo–Nueva Ancud genere ruido constante y molesto para las viviendas cercanas.
El EIA del proyecto incluyó mediciones de ruido en la línea base y evaluó el aporte de la nueva infraestructura durante la operación, concluyendo que los niveles proyectados cumplen con los límites de la norma chilena para zonas residenciales y rurales.
Según explica la empresa, el diseño de los conductores y herrajes, junto con la distancia de seguridad a las viviendas, permite que el ruido adicional sea muy bajo y se mantenga dentro de los rangos aceptados por la regulación.
Mito 3: “Las obras partirán sin considerar a las comunidades”
Algunas voces han planteado que las faenas comenzarán sin un trabajo previo con comunidades locales e indígenas, o que la consulta se habría limitado a cumplir un trámite formal.
Los antecedentes públicos y la propia empresa describen un proceso distinto. El proyecto se sometió a participación ciudadana en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y se desarrolló un proceso de Consulta Indígena con ocho comunidades huilliches del área de influencia, del cual surgieron acuerdos incorporados a la RCA.
Desde Transelec explican que, desde la aprobación ambiental, se ha trabajado en formalizar convenios, coordinar el inicio de obras y diseñar planes de inversión social y cultural junto a las comunidades, con foco en actividades productivas, patrimonio y fortalecimiento de prácticas tradicionales.
Mito 4: “La línea se diseñó solo pensando en la ingeniería, sin cambios por temas ambientales”
Otro mito habitual es que el trazado de Tineo-Nueva Ancud respondería únicamente a criterios técnicos y económicos, sin haber incorporado ajustes por hallazgos ambientales o culturales.
El EIA y los documentos complementarios muestran que, durante la evaluación del trazado, se diseñaron medidas de protección para cauces, humedales y sitios con valor arqueológico, como un espacio ceremonial huilliche en el sector de Chacao.
Además, se trabajó en considerar que las obras de fundaciones eviten individuos de alerce y se diseñaron accesos para minimizar el tránsito por zonas de alto valor ecológico.
Fuentes de la empresa señalan que estos cambios forman parte de una estrategia de “diseño con el territorio”, buscando que la línea se inserte con el menor impacto posible en un contexto ambientalmente sensible.
Mito 5: “No hay ningún control sobre lo que pase después de aprobada la RCA”
Finalmente, existe la percepción de que, una vez aprobada la Resolución de Calificación Ambiental, la empresa tendría libertad total para ejecutar las obras sin supervisión efectiva.
En realidad, el proyecto queda sujeto a fiscalización permanente de organismos como la Superintendencia del Medio Ambiente, el SEA y otros servicios sectoriales, que pueden exigir informes, realizar inspecciones en terreno y aplicar sanciones si se incumplen las medidas comprometidas.
Además, la propia empresa ha señalado que mantendrá canales de comunicación abiertos con comunidades y autoridades durante la construcción y operación de la línea, para levantar y abordar eventuales efectos que no se hayan previsto inicialmente.
En conjunto, los estudios ambientales, la normativa vigente y los ajustes introducidos al diseño muestran que muchas de las afirmaciones que circulan sobre agua, salud y construcción en torno a Tineo-Nueva Ancud no se condicen con la evidencia disponible.
Eso no significa que el proyecto no tenga contingencias, pero sí que existen medidas concretas para prevenirlas, mitigarlas o compensarlas, y que hay instituciones encargadas de fiscalizar su cumplimiento a lo largo de toda la vida de la obra.









