En una reveladora confesión, el animador de TVN, Daniel Fuenlizando, compartió un profundo trauma relacionado con la comida que ha influido en su decisión de rechazar, en múltiples ocasiones, participar en el popular programa de Chilevisión, «La Divina Comida». Durante la reciente emisión de «El medio día», Fuenlizando reveló que ha sido invitado en siete oportunidades al programa, pero su historia personal lo ha llevado a declinar cada una de estas invitaciones. La razón detrás de su rechazo parece ser un problema que data de su infancia, donde las experiencias negativas con la comida marcaron su vida de manera significativa.
El animador relató que su infancia estuvo marcada por momentos difíciles en torno a la alimentación. «Lo pasé mal cuando chico con la comida, yo tengo un tema con la comida, tengo un trauma. Soy muy mañoso», explicó Fuenlizando. Recordó escenas de su niñez en las que se encontraba sentado a la mesa, con el plato servido, pero sin poder disfrutar de la comida. «Me dejaban con el plato servido frío durante toda la tarde», mencionó, lo que indica que la presión y la ansiedad alimentaria comenzaron a formarse desde una edad temprana.
Además, Fuenlizando comentó sobre cómo estos recuerdos han persistido a lo largo de los años, afectando no solo su disposición a participar en eventos sociales relacionados con la comida, sino también su propia salud mental y su vida cotidiana. «Iba viendo cómo el plato se iba enfriando, iba quedando feo de aspecto y yo no me podía parar de esa mesa. Eso me provocó un rechazo hasta el día de hoy», confesó. Su aversión hacia ciertos alimentos es notable, especialmente respecto a la mantequilla, la cual evita por completo. «No como mantequilla, nada que tenga mantequilla; todo lo que tiene me produce un rechazo», explicó.
Daniel Fuenlizando también dejó entrever cómo esta situación ha afectado sus relaciones interpersonales y su vida profesional. Relató una experiencia reciente en la que tuvo que reunirse con ejecutivos y sintió una gran presión ante la posibilidad de que le ofrecieran alimentos que no le agradaran. «Pensé que si me sirven algo para comer y no me gusta, voy a quedar mal. Que voy a quedar de maleducado», expresó. Esta sensación de ansiedad lo llevó a modificar la reunión para que fuera un café fuera de la casa, lo que evidencia el nivel de estrés que le genera la comida.
Finalmente, Fuenlizando se mostró consciente de que su trauma sigue influyendo en su vida cotidiana, y reconoció que no ha tratado profesionalmente estos problemas. «Puedo provocar rechazo por una cuestión que arrastro desde niño… no me he terapeado esa parte», concluyó. Su confesión es un recordatorio de cómo las experiencias infantiles pueden tener un profundo impacto en la vida adulta, reflejando la necesidad de abordar y resolver estas heridas del pasado.









