El virus de la gripe aviar altamente patogénica (HPAI H5N1) ha sido detectado en diversas especies animales en la península antártica, afectando tanto a aves como a mamíferos marinos. Esta alarmante situación fue documentada por un equipo de investigadores españoles durante una expedición que concluyó el 3 de marzo. En un recorrido de seis semanas, el equipo a bordo del velero Australis logró muestrear 188 animales, incluyendo pingüinos y focas, en 24 localizaciones del mar de Weddell y la península antártica occidental. Los resultados indican que el virus está presente en prácticamente todas las especies estudiadas, lo que podría tener graves implicaciones para la biodiversidad de la región.
El equipo, liderado por el virólogo Antonio Alcamí, realizó un extenso análisis que involucró la recolección de más de 3.000 muestras y PCR en 745 ejemplares diferentes. Entre los animales infectados se encontraron nueve tipos de aves, incluidos los pingüinos de Adelia y barbijo, así como diversos mamíferos como los lobos antárticos y focas de Weddell. Sin embargo, los elefantes marinos fueron los únicos que no dieron positivo en las pruebas de HPAI H5N1, a pesar de que el año anterior se había registrado un caso en uno de ellos.
Alcamí destacó la importancia de estos hallazgos, indicando que el virus se ha propagado de manera extensa en la península, lo que representa un riesgo significativo para la fauna local y potencialmente para los humanos. La circulación del virus entre animales vivos, muchos de los cuales no presentan síntomas, complica aún más la situación y hace que el control de brotes sea un desafío mayor. La recopilación de estos datos no solo es crucial para entender la dinámica del virus en el ecosistema antártico, sino también para informar las decisiones de gestión ambiental en la región.
Este estudio es fundamental para los programas polares nacionales y las operadoras de turismo en la Antártida, ya que proporciona información necesaria para implementar medidas de prevención contra la transmisión del virus a humanos. Las estrategias se centrarán en minimizar el riesgo de contagio y en mantener la barrera entre los seres humanos y la fauna silvestre antártica. A medida que el HPAI H5N1 se expande, la comunidad científica y los organismos responsables de la salud pública deben colaborar para afrontar este desafío emergente.
Finalmente, el informe inicial de 2025, que solo mencionaba el caso de un skua muerto por el virus, será actualizado para incluir los 188 nuevos contagios identificados por los investigadores. Esta actualización permitirá una mejor comprensión del alcance del virus en la península antártica y sus implicaciones para el medio ambiente y la salud pública, subrayando la necesidad de una vigilancia continua en esta región vulnerable.









