Este miércoles, el Gobierno de Chile reiteró su postura en contra de la propuesta de la Comisión de la Prensa y Comunicación (CPC) que busca eliminar los feriados irrenunciables. El ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, enfatizó que esta idea «no está en su agenda» y que no cuenta con el respaldo del Ejecutivo. En su intervención durante el encuentro «Conoce a tu ministro» organizado por Icare, Ruminot descartó cualquier cambio en el estatus de los feriados irrenunciables, señalando que «no estamos pensando nosotros en mover ninguno de esos feriados irrenunciables».
El debate en torno a la eliminación de los feriados irrenunciables fue motivado, en parte, por el llamado del arzobispo Fernando Chomali, quien instó a los grandes comercios a cerrar sus puertas el Viernes Santo para permitir que sus trabajadores puedan observar el día como un momento de reflexión religiosa. Con todo, el ministro García Ruminot subrayó que esta es una conversación que no se resolverá de aquí al próximo Viernes Santo, indicando que se requiere de un tiempo mayor para discutir las implicaciones sociales y económicas de tal medida.
Ruminot, quien identificó su posición como católico, argumentó que existe una necesidad de equilibrar las tradiciones religiosas con el dinamismo económico del país. Aseguró que la actividad económica, especialmente en los feriados largos, es crucial para el turismo en Chile y que el funcionamiento del comercio no es un obstáculo para que los ciudadanos participen en actividades religiosas. Destacó que «es perfectamente compatible el funcionamiento de centros comerciales con la participación en actividades religiosas», brindando así un espacio para la coexistencia de ambas esferas.
La ministra vocera del Gobierno, Mara Sedini, también se pronunció sobre este tema durante una conferencia de prensa celebrada en La Moneda. Sedini destacó que la discusión sobre la eliminación de feriados irrenunciables «no está dentro de las urgencias del Gobierno» y no forma parte de su agenda prioritaria. No obstante, apuntó a que hay feriados considerados indiscutibles, como la Navidad o el Primero de Mayo, pero que también puede abrirse un debate sobre aquellos que impactan directamente en el comercio, como los días de elecciones.
En conclusión, tanto Ruminot como Sedini han dejado claro que si bien el Gobierno está abierto al diálogo respecto a los feriados, esto no implica que se realicen cambios inmediatos. La conversación está permitida, pero la eliminación de los feriados irrenunciables no será una prioridad en la agenda gubernamental, priorizando así la actividad económica y la tradición religiosa, y buscando un equilibrio entre ambas.









